6 de junio de 2012

9 de mayo de 2012

Y una cosa más, soy de las que le encanta que le digan cosas bonitas.

Soy de las que pide besos a todas horas, de las que estando abrazados dice "pero ven aquí", soy de las que llora por todo, de las que se evade del mundo con la música, de las que si no habla con él se pone triste, de las princesitas que ya no quedan.. (Siempre he sido de las simpáticas e inteligentes, y no de las guapas y populares, y que queréis que os diga, doy gracias de ser de las primeras.) Soy torpe, de las que se caen ellas mismas de la silla. Soy pequeña, muy pequeña, a mi manera. Soy de las que quiere creer que nadie las entiende, aunque sepa que sí. Soy de las que no quiere que se sepa cuando sus palabras suenan a triste. Soy de las que prefiere mil abrazos, mil besos, a mil preguntas de cómo estás y de si te pasa algo. Soy muy tonta a veces, en plan, ñiñiñi, necesito esto, necesito lo otro, cuando en realidad lo único que quiero es que se presente en mi casa y pase el día conmigo. Soy de las que siempre le gustó que la fueran a buscar a la salida.. Soy de las raras, de las frikis, de las que el 90% de la gente de a pie no llega a entender ni media palabra de lo que dice. Soy de las que no pararía de viajar, contigo. Soy de las que sueña, de las que tiene miedo, de las que le encantan las ñoñerías, de las "no-celosas", pero sí. Soy de las que protege, y de las que se preocupa por todo. De las que siempre quiere que salga todo bien. Soy muy de escribir en este blog cuando está muy mimosa y con los ojos rayaditos, rayaditos. Soy de las que quiere sin medida. Y te tocó la mala suerte de que fue a ti, al que quiero sin medida, al que no pararía de besar, de abrazar, de ver, de soñar.. Soy yo, así de ñoña, así de infantil, así de princesita, así de especial. 


5 de mayo de 2012

Nunca pensamos en los amaneceres que perdimos.

[Y cada mañana al despertar no estábamos juntos, y otro amanecer se nos escapaba entre las manos.]

Acababa por amanecer en un día no concreto en el que podía ser Mayo o Septiembre. Daba igual, porque los amaneceres se iban, y la luz del alba ya se había esfumado otra vez.
Volvia a escribir tus iniciales con los dedos, en el aire, como si de un papel infinito se tratase, esperando a que otra vez, otro amanecer inundara esos días en los que todos son iguales.
A ver si aparecías. Y por fin me abrazaras, en uno de esos amaneceres perdidos.


Nunca un alba, pero sí un anochecer. Mientras la playa se oscurecía, seguíamos sentados en la arena. Sin prisas, la noche se apoderaba de nosotros, len-ta-men-te, los besos fluían de forma esporádica, el frío era inmenso pero el calor humano no tenía comparación. 
Nos dimos mil y un besos, llenando las miradas de te quiero(s). 
Era una noche cualquiera de un 3 de Enero, que podía ser un 10 de Abril, pero no lo era. 



PD: Quizás al fin y al cabo lo importante es cómo acaba el día, no cómo empieza. Quizás lo bonito es ser lo ultimo que sucede aunque lo primero sea asombroso. 

17 de abril de 2012

Pero lo hiciste.


Nadie dijo que un lunes a las seis de la mañana fuera fácil levantarse. 
Nadie dijo que el día no estaría frío y que no necesitarías tu bufanda de siempre. 
Nadie dijo que las sábanas tuvieran que estar calientes mientras mantenías tu cuerpo en ellas.
Nadie te dijo que salieras a la calle con esos pelos de loca que siempre llevas. 
Nadie dijo que querer gritarle a alguien te quiero se dijera a gritos.
Nadie dijo que tuvieras que escribir una poesía, o una carta de amor. 
Nadie te pidío que te quedarás en silencio aunque lo unico que querías era pasar el día abrazada a él. 
Nadie dijo que escribieras siendo tú, en tercera persona, ni que estás frases vayan para un "yo-misma".
Nadie te dio nunca un abrazo a tiempo y ahora te pasas el día dando achuchones a ton ni son. 
Nadie te dijo que te pasarás las noches escribiendo cosas absurdas, en un blog más absurdo aún. 
Nadie te dijo que esperarás hasta la madrugada por una conexión online que no llegó.
Nadie te pidió que mirarás vuestra foto cada noche antes de dormir.

Pero lo hiciste. Te levantaste un lunes cualquiera a las seis de la mañana, te lavaste la cara y sonreiste. Una amplia sonrisa. Tu amplia sonrisa. Te abrigaste y saliste a la calle aunque dejarás tu bufanda atrás. Escapaste de esas sábanas hirviendo, tan calientes que llegaban a parecer un tempano de hielo en medio del Sahara. Y tu, con tu locura momentanea y no tan momentanea, con tus pelos a lo loco sin importar lo que digan, saliste. Como si en medio de la estación de trenes estuvieras por primera vez decidiste buscar el primer billete que fuera hacía su casa. Hoy era el día de decir te quiero a gritos, pero sumida en el silencio. Y mientras ibas en ese vagón, tan gris, de tanta gente durmiendo y con cara de no querer retomar las riendas de sus vidas, empezaste a escribir, tarareando una melodía tal vez conocida. La siguiente parada era la tuya, cogiste tus cosas y bajaste del tren. Corriendo, siempre vas corriendo y sonriendo. No sé cómo lo haces. Tu teléfono marcaba sin querer el suyo. Y llamabas y colgabas, para avisar de tu llegada. De tu te quiero en silencio. Mientras recordabas todo lo que habías hecho esa misma mañana. Para llegar y sumirte en ese abrazo "a tiempo" que nunca te habían dado. Y después de eso. No paraste. De abrazarlo, de besarlo, como si la vida se te fuese en ello. Lo siguiente está borroso. Volviste, y esperaste a que simbolito se encendiese, se volviese verde, y significara que estaba online. Pero no llegó. Y mientras esperabas empezaste a escribir en uno de tus cientos de miles de blogs. Y cuando acabaste, miraste vuestra foto y caiste rendida mirando sus ojos. 


PD: Hay veces que simplemente coges pensamientos aleatorios, sitios que no has pisado nunca, y detalles inventados y conviertes un texto sin sentido en una pequeña historia, al que le haría falta una música pero no sé cual. 

8 de abril de 2012

Ne me quitte pas.


Je ferai un domaine. Où l'amour sera roi. Où l'amour sera loi. Où tu seras mon roi.