23 de mayo de 2013

Literatura.

Lo habían conseguido al fin. Tras acabar manejando con la mayor soltura posible el lápiz y el papel habían dado con ella. Siglos de escritos les habían engañado, les habían vendado los ojos y habían creído hacer de todo aquello un arte. Cada uno de los grabados no dejaba de ser un trocito de cada autor, incluso en las runas ya se podía detectar su esplendor. Pero faltaba algo, algo que le diera ese matiz de distinción, esa belleza capaz de dar escalofríos en el alma tan solo con abrir esos pergaminos o pasar esas páginas. Y la encontraron. De repente, y sin previo aviso, sabían que era. Dejaron atrás su significado literal y la convirtieron en una realidad digna de muy pocos. 

Su designio no iba más allá del mero cultivo humano pero no hacía falta ser un ilustre para identificarla. La armonía fluía por cada pincelada, como si de un cuadro se tratase, eran obras de arte convertidas en letras, letras que no dejaban de ser historias fantásticas o totalmente verosímiles, sentimientos de amor-odio, del temor a la muerte o de las ganas de vivir, todo ello acompañado con una manera determinada de decir las cosas por cada autor, con ese matiz de distinción. Esos creadores del arte, del gran arte, ese dominio de la palabra, de la prosa y el verso, de la manipulación sensorial de sus lectores, solo ellos lo habían conseguido, solo ellos LA habían conseguido. Literatura.

26 de abril de 2013

De mil colores.



Estocolmo, o como dejar mi caja de Schrödinger atrás.

Inevitable, inevitablemente tenía que doler. Tenía que desgarrar cada una de las partes aún más sino la bestia no se quedaría contenta. Se saciaba a base de mi sangre pero lo hacía lentamente, a veces parecía que me cuidaba pero era todo mentira. Me cebaba, me cebaba, como si yo fuera un cerdo para devorarme luego, para que no quedara rastro de mi paso. Era un mal bicho. 

Yo no era capaz de entender lo que pasaba, solo lo observaba atemorizada, deseando que nunca acabara del todo conmigo, que algún día todo esto cesaría y me salvaría de él mismo, de su propia bestia. Como si yo pudiera pensar que las bestias aún sienten compasión por alguien, como si yo pudiera pensar que las bestias como él pueden sentir algo. 

Invocaba cada una de sus críticas carencias con mi mirada cuando estaba sobre mí, enseñándome esos colmillos enormes. Yo solo era capaz de contener mis miedos en una cajita que había formado con todos los escombros que dejaba por ahí. La denominé la cajita de Schrödinger puesto que nunca supe si realmente mi miedo había acabado o simplemente seguía tan dentro de mí como mis entrañas. 

Lo intentaba una y otra vez diciéndome que todo esto solo duraría un rato más. Un rato que se estaba haciendo demasiado largo. Ya no solo era imposible escapar de él, ¡ya no solo era imposible mirarlo con ojos detestables!, sino que, en un instante, me di cuenta de que lo necesitaba. Se había encerrado dentro de mí, me había llevado a Estocolmo y se había convertido en un viaje agradable. 

A veces, cuando no era él, cuando no era él en absoluto, podía dejar mi caja atrás y devorarlo yo, pero eso solo pasaba a veces, y a veces, siempre es muy poco. 

Pese a todo esto, no dejaba de ser esa bestia. Esa bestia que me cebaba a base de melancólicos anhelos que nunca llegarían, esa bestia que nunca paraba de arrebatarme todo lo que me daba, esa bestia que destrozaba cada uno de mis intentos en creer que yo podría recuperar esa parte de él prácticamente inerte, esa parte atemporal, esa parte que un día fue capaz de quererme tanto como yo lo quería cuando me llevaba a Estocolmo.

15 de abril de 2013

Si alguna vez lo vi, fue en un instante de autoconvencimiento.

Ni siquiera entendéis por qué todo esto está mal, y lo peor es que no os lo preguntáis. 

La respuesta es algo efímero y cambiante, lo más sobrevalorado que hay. Lo tenéis delante de vuestras narices y estáis tan obcecados en la autocompasión que no veis ese cartel gigante con luces de neón. La vista se os nubla al intentar visualizarlo, y luego llegan todos esos medios cargados de información aberrante y os hacen alejaros del cartel a medida que os sobrecargan de datos estúpidos e ideologías pasadas de moda, haciéndoos creer que eso es lo correcto. ¡Lo correcto! Cuan infame es esa palabra. 
¿Alguna vez os habéis preguntado si lo ‘válido’, ‘lo correcto’, ‘lo aceptado’ está de verdad ‘bien’? Cuantos errores se habrán cometido en el pasado por no cuestionarnos lo incuestionable, por no poner a juicio nuestros conocimientos y los conocimientos del adversario, cuántos días se habrán perdido en el intento de un tira y afloja entre el mandamás y el pueblo revolucionario, cuántas veces habremos estado a punto de ver el cartel. 

Y ahora tan siquiera somos capaces de distinguir sus luces parpadeantes…

22 de marzo de 2013

Supongo que la mejor versión de una vida, es la que escribe la protagonista.

«You've read the story of Jesse James--
Of how he lived and died;
If you're still in need
Of something to read
Here's the story of Bonnie and Clyde.

Now Bonnie and Clyde are the Barrow gang.
I'm sure you all have read
How they rob and steal
And those who squeal
Are usually found dying or dead.

There's lots of untruths to these write-ups;
They're not so ruthless as that;
Their nature is raw;
They hate the law--
The stool pigeons, spotters, and rats.

They call them cold-blooded killers;
They say they are heartless and mean;
But I say this with pride,
That I once knew Clyde
When he was honest and upright and clean.

But the laws fooled around,
Kept taking him down
And locking him up in a cell,
Till he said to me,
"I'll never be free,
So I'll meet a few of them in hell."

The road was so dimly lighted;
There were no highway signs to guide;
But they made up their minds
If all roads were blind,
They wouldn't give up till they died.

The road gets dimmer and dimmer;
Sometimes you can hardly see;
But it's fight, man to man,
And do all you can,
For they know they can never be free.

From heart-break some people have suffered;
From weariness some people have died;
But take it all in all,
Our troubles are small
Till we get like Bonnie and Clyde.

If a policeman is killed in Dallas,
And they have no clue or guide;
If they can't find a fiend,
They just wipe their slate clean
And hang it on Bonnie and Clyde.

There's two crimes committed in America
Not accredited to the Barrow mob;
They had no hand
In the kidnap demand,
Nor the Kansas City Depot job.

A newsboy once said to his buddy:
"I wish old Clyde would get jumped;
In these awful hard times
We'd make a few dimes
If five or six cops would get bumped."

The police haven't got the report yet,
But Clyde called me up today;
He said, "Don't start any fights--
We aren't working nights--
We're joining the NRA."

From Irving to West Dallas viaduct
Is known as the Great Divide,
Where the women are kin,
And the men are men,
And they won't "stool" on Bonnie and Clyde.

If they try to act like citizens
And rent them a nice little flat,
About the third night
They're invited to fight
By a sub-gun's rat-tat-tat.

They don't think they're too smart or desperate,
They know that the law always wins;
They've been shot at before,
But they do not ignore
That death is the wages of sin.

Some day they'll go down together;
They'll bury them side by side;
To few it'll be grief--
To the law a relief--
But it's death for Bonnie and Clyde.»


Bonnie Parker - 1934

17 de marzo de 2013

¿Y tú crees que eso no es importante?

«Hace millones de años que las flores echan espinas, y hace millones de años que las ovejas se comen las flores, ¿y tú crees que eso no es importante? Yo conozco a una flor que es única en el mundo y que solamente crece en mi planeta, pero cualquier mañana puede llegar una oveja y destruirla de un solo bocado, ¿y tú crees que eso no es importante? Lo que tú no comprendes es que haya alguien que ame una flor que solo crece en una estrella entre los millones y millones de estrellas que hay en el cielo, que le baste con mirar a las estrellas para sentirse feliz y se diga, en alguna parte de allá arriba está mi flor, pero si una oveja se come la flor, para él se han apagado todas las estrellas, ¿y tú crees que eso no es importante?»


10 de marzo de 2013

Por si algún día, mariposas.

Aún estoy esperando. 
Y no sé si lo ves.
Y no sé si lo entiendes.
Pero sigo estando.
Por ti, por mí, por nosotros. 

Por si algún día las mariposas vuelven a entrar por tu boca.